Hace mucho tiempo que quiero escribir este post. Y creo que hoy es el día ideal para hacerlo. Después de un largo período de reflexión, escribo a modo de exposición lo que opino y cómo he vivido y vivo, estos últimos años.
Comencé a utilizar Facebook por la curiosidad. Mis amigos empezaban a tenerlo y recuerdo que primero me había abierto Tuenti. Al principio no le hacía ni caso. Me parecía un universo complejo, inútil y poco atractivo a mis necesidades. Poco a poco fui cogiéndole cariño y aprecio y quise darle una oportunidad. Empecé a conocer a gente y casi sin darme cuenta mi lista de contactos iba en aumento. En 2009 mi vida dio un giro de 360º. Facebook “me presentó” al que por aquel entonces era el hombre de mi vida y cambié Gran Canaria por Londres.
En aquel tiempo me ayudaba a permanecer en contacto con mi familia y amigos. Podía subir fotos, compartir cómo me sentía, qué hacía y cómo me iba mi nueva vida londinense sin necesidad de enviar una postal, que posiblemente tardaría una semana en llegar. Y así fue como poco a poco, Facebook y yo fuimos creando un vínculo más y más grande. Y hoy por hoy puedo decir que se ha convertido en mi modo de vida.
Me cansa la gente que me dice “Es que tú lo subes todo” “Es que no paras de publicar cosas” “Para tí el Facebook es…” bla bla bla. Primero he de decir que el Facebook se creó para COMPARTIR. Compartir información, compartir lo que tú quieras de tu vida, compartir las fotos, vídeos, experiencias o citas que a cada uno le apetezca y me molesta enormemente que continuamente alguien venga a soltarme algo como esto. Si no te gusta cómo lo uso ¡¡NO ME TENGAS!! Lo que me parece penoso y casi peor, son aquellas personas que nunca me comentan, que nunca le dan a un “me gusta” y luego me los encuentro por la calle y me dicen “Ay me enteré de que tienes un nuevo trabajo” “Ay vi que vas a correr la Transgrancanaria” “Es que yo te sigo por el Facebook” …Y yo sin enterarme…. O aquellos que en lugar de comentar una foto libremente lo hacen a escondidas enviándome un mensaje privado. ¿A caso es pecado?
Quiero dejar claro que el uso que yo le doy al Facebook, a mi Facebook no tiene nada que ver con demostrar nada a nadie. Ni publico fotos, ni citas ni nada para dar de merecer. Simplemente es mi manera de ser y de entender la vida. Comparto mis días, mis fotos y sobre todo, mis experiencias porque creo firmemente que pueden ayudar a muchas personas. No somos conscientes de la herramienta tan poderosa que tenemos a nuestro alcance y a mí, en más de una ocasión, una frase, una foto o publicación de un amigo, me ha alegrado el día. Me ha sacado una sonrisa y me ha hecho sentirme feliz. Aunque sea por un instante. Y espero que lo mismo pase con lo que yo publico.
Le estoy muy agradecida al “caralibro”. He conocido a personas maravillosas, me mantengo conectada con amigos de casi todo el mundo, puedo seguir la vida de mis amigos, alegrarme por sus triunfos y apoyarles cuando están tristes. Porque pese a quien le pese, todo lo que hago lo hago de corazón. Aunque a veces me equivoque. Y ojo : El masoquismo y la espiritualidad no van de la mano. Si no, pregúntale a Buda.
Nadie es perfecto y todos necesitamos de un empujoncito de vez en cuando. ¿A quién no le gusta que lo halaguen? ¿A quién no le gusta que le digan lo guapo que está o lo bien que hace algo? Eso es SANO y muchas veces necesario. Me siento profundamente agradecida con la gente que me comenta, que me escribe, porque sé que lo hacen con la mejor de sus intenciones y también sé que tengo el apoyo incondicional de muchas personas. Lo mismo tienen de mí. Y lo saben. Y siempre estaré ahí para tenderte una mano, darte un abrazo o sacarte una sonrisa.
A las personas que ya no están, que he borrado o que incluso he llegado a bloquear ha sido porque no confío en sus buenas intenciones. Y es una forma de eliminar de mi vida a esas personas que no me hacen ningún bien. Y si ,VA POR TI. Por ti que me criticas, por ti que me haz juzgado sin piedad y por ti a quién le importo tan poco. No siento ningún tipo de rencor por esas personas. Siento lástima. Lástima porque pierdan sus energías en mi, en leer esto y en intentar convencerse de que soy alguien que no soy. Seré lo que tú quieras ver. Pero jamás podrás convencerme de lo contrario. La vida es maravillosa, no malgastes tu tiempo y tus energías en intentar demostrar algo que es más que evidente que es incierto.
Luego está la parte de “Facebook ha roto muchas parejas” ¡MENTIRA! Facebook no es un demonio ni una casa de putas. Es el uso que le dan las personas lo que hace que se pueda convertir en un arma de doble filo. Cuando alguien me dice “Iri, te expones demasiado” “Quieres que tu vida sea pública”. Entiendo que lo puedan decir pero mi respuesta es siempre la misma “Yo no tengo nada que esconder”. Hago las cosas porque las siento. Cuando he tenido una relación la comparto por la simple razón que expliqué antes. Me apetece hacerlo, me apetece hacerme una foto con mi pareja, dejarle un comentario o ponerle una canción que me recuerde a él. Me apetece compartir con mis amigos y con mi familia mi felicidad. ¿Qué tiene eso de malo? Te vuelvo y te repito. Si tanto te molesta, no me tengas en tu lista de contactos. Y si, esta forma de ser tan mía me ha pesado más de una vez. He tenido que dar más explicaciones de las que me hubiese gustado dar y todas esas fotos y momentos vividos se han borrado. Al menos en mi perfil ya no están. Pero ¿saben que les digo? Que me quiten lo bailado. He tenido la suerte de enamorarme, de conocer lugares maravillosos y personas extraordinarias y mi único propósito cuando hago público un trozo de mi vida, es hacer sonreír a los que me ven.
Cada uno debería ser libre de hacer y deshacer de su vida lo que le parezca. Respetando siempre a los demás y sobre todo, siendo fiel a uno mismo. Hace dos años que no veo el telediario. Me niego. ¿Para qué? Siempre es lo mismo. Nos manipulan, se empeñan en hacernos ver lo mal que está el mundo, guerras, violencia, la tan sonada crisis. ¿Y qué pasa con las cosas buenas? ¿A caso no pasan cosas extraordinarias cada segundo? ¡CLARO QUE SI! Pero eso no interesa. Eso parece que no vende. A pesar de que Coca Cola lleve haciéndolo desde hace muchos años…con eso de la felicidad. Pues gracias a Facebook también me mantengo informada. También he podido ser testigo de historias preciosas que no cuentan en la tele. Y estar actualizada en temas profesionales.
Ya lo dice Movistar “Compartida la vida es más” (y eso que yo soy de Vodafone). Así es mi forma de ser, de pensar y de sentir. Comparto mis días, mis noches y mis experiencias con el único fin de poder ayudar a alguien que me lee. O simplemente alegrarle el día. Porque yo me alegro cuando veo a una amiga feliz, cuando veo que ha conocido a una persona y le deseo de todo corazón que le vaya bien. Porque yo me alegro cuando un amigo ha conseguido trabajo o se ha podido comprar ese coche que tanto quería y tanto le costó ganar. Me alegro de ver como amigos se recorren en el mundo y por momentos me trasladan a lugares maravillosos. Te guste o no, así soy yo. No tengo maldad ni falsas pretensiones en los bolsillos. No busco demostrarle nada a nadie. No necesito que me digan “lo guapa que estoy” aunque si que es cierto que muchas veces me levantan el ánimo y me alegran los días. CLARO QUE SI. Y tampoco busco hacer daño a nadie con mis comentarios ni mis publicaciones.
Para mi, Facebook es una extensión más de la vida misma. Un lugar donde poder compartir tus vivencias y al menos yo, lo hago de manera natural y espontánea. Sin buscarle el doble sentido a las cosas.
La curiosidad mató al gato. Y más de una vez he deseado no haber visto ni leído ciertas cosas. Pero gracias a eso he podido conocer de verdad a ciertas personas, he podido quitarme la venda de los ojos en más de una ocasión. Y si, YO TAMBIÉN HE PECADO. Yo también he curioseado en otros perfiles que no son mis amigos. También he querido saber más de la cuenta y he jugado con fuego. ¿A caso no lo harán conmigo? Por supuesto. Pero seguro que las intenciones de ambas partes son muy distintas.
Aunque pueda parecer lo contrario (como casi siempre) soy muy selectiva a la hora de aceptar a alguien. Entiendo que hay que tener cuidado y ser cautelosa con quién quieres compartir tu vida. Por eso, después de los primeros meses de uso que no tenía ni idea de hasta dónde iba a llegar con él, solo acepto y agrego a personas que conozco.
Y si estás en él es porque de alguna manera te aprecio y me importas. Si no, sería un perfil público












